Narración sobre mi experiencia de incorporación a la escuela

Mi historia se desarrolla en una pequeña comunidad rural, llamada Cuexcomatitlán, ubicada en Tlajomulco de Zúñiga, dentro de esta comunidad, hay una escuela que es en la que laboro, de nombre “Lázaro Cárdenas” en turno vespertino, cuenta con una comunidad escolar de 166 alumnos, de los cuales 29 van a hacer protagonistas de mi historia, siendo estos los alumnos de 6° grado grupo A.

Llegue a esta localidad en el agosto del 2016, sin conocer nada del pueblo, ni costumbres ni ideología, nada, al llegar lo primero que hice fue buscar un alojamiento, ya que está retirado de mi hogar, encontrando una casa en renta, y de ahí a conocer el pueblo. El poblado de Cuexcomatitlán es conocido por ser un pueblo de bandas, aparte de tener una comunidad indígena conocida coloquialmente como “la cruz blanca” cuando en realidad es la colonia Sergio Barrios.

Dentro de la escuela Lázaro Cárdenas, me encuentro a un grupo de docentes muy unidos, todos con más de 10 años de experiencia laboral, y siendo el nuevo, me trataron de maravilla, acoplándome a su trabajo me fue bien, ya que ellos me supieron integrar para que me sintiera parte de la familia que tienen dentro del centro del trabajo.

El grupo que me toco atender esta en su mayoría conformado por mujeres siendo de los 29 alumnos, 21 mujeres y 8 hombres, siendo problemas de chismes algo desgraciadamente muy frecuentes, entre todo el grupo hay 9 alumnos (5 niñas, 4 niños) que vienen de la colonia Sergio Barrios, como ya fue mencionado pertenece a comunidad indígena, teniendo costumbres propias, y algunos sus papás no hablan bien el español.

El principal problema dentro de mi salón es la falta de confianza en si mismos, ya que no confían en sus conocimientos, lo cual empecé a trabajar apoyado del libro de formación cívica y ética con el tema de las emociones y como trasmitir lo que siente, apoyarlos de manera moral con los problemas que tengan, dando consejos cuando me piden uno, lo que ha mejorado mucho su autoestima.

Se empezó a trabajar con videos reflexivos, donde se veía las diferentes maneras de tratar la soledad, depresión, y tristeza extrema, a continuación se realizó una plática donde exponía dicho problema visto de diferentes puntos de vista, para al finalizar ellos hicieron un escrito donde ellos ponían su forma de sentir o de reaccionar frente a diferentes situaciones.

Después de la parte triste nos fuimos al enojo, viendo que hay diferentes tipos de enojo, manifestaciones simples, desde miradas, hasta puñetazos, con representaciones, (dibujos) y aprovechando la clase de historia en el primer bimestre, que hablaba de los primeros pobladores, se relacionó la manera en que ellos se expresaban con la manera que nosotros la expresamos quedando que es muy similar.

Pero no todo se trata de emociones negativas, también se habló de la felicidad donde ellos expresaron que es felicidad, y que es lo que los hace muy felices, expresándose con dibujos, relatos hasta un comic.

También se involucró a los padres de familia, pidiéndoles que platicaran con sus hijos, acerca de sus sentimientos, que ellos hicieran actividades juntos, para fortalecer su autoestima así como la percepción que tienen los alumnos de sus padres.


En general la actividad ha dado sus frutos ya que algunos niños ya se muestran más confiados y dispuestos a emprender nuevos retos, así como un poco más abiertos a platicar de sus problemas y situaciones que hay en su vida cotidiana, dando un mejor ambiente de aprendizaje en los alumnos, creándoles entusiasmo por ir a clases y aprender lo más posible.

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